Como mucha de las costumbres y tradiciones actuales, el árbol de navidad es una muestra del sincretismo cultural con el que varias civilizaciones interpretan las celebraciones de navidad y fin de año, mezclando lo cristiano y lo pagano.

 

Si bien esta no es una lección de historia, en GOIN! queremos que tengas un buen tema de conversación en la cena navideña, así que te compartimos el Origen del Árbol de Navidad

 

Tertuliano, un cristiano que vivió entre los siglos II y III d.C., criticó los cultos romanos paganos, imitados por algunos de sus correligionarios, que consistían en colgar laureles en las puertas de las casas y encender luminarias durante los festivales de invierno. Los romanos adornaban las calles durante las Saturnales, pero fueron sobre todo los celtas quienes decoraron los robles con frutas y velas durante los solsticios de invierno. Era una forma de reanimar el árbol y asegurar el regreso del sol y de la vegetación. Desde tiempos inmemoriales, el árbol ha sido un símbolo de la fertilidad y de la regeneración.

 

En la región germana y escandinava, tenían lugar durante estas mismas fechas las fiestas de Yule.  Las personas que no están familiarizadas con la mitología nórdica y el paganismo europeo simplemente no sabrían distinguir entre las palabras Yule (Joul), Navidad y la Natividad, que en cierto sentido son sinónimos y a la misma vez antónimos.

Imagen: Elementos asociados a la festividad del Yule

Este uso o término aún sobrevive en muchas canciones navideñas o villancicos, así como en la confección de una torta o pastel llamado Yule log o tronco de Navidad, en referencia directa a un tronco ritual de esta festividad ancestral.

 

La palabra yule todavía existe en algún dialecto escocés, con el término jul en Noruega, Dinamarca y Suecia, y con el término joulu en Finlandia. En la actualidad se suele considerar el período festivo comprendido desde el día de Nochebuena hasta después del primer día del año o, especialmente en Inglaterra, hasta el día de Reyes.

 

El cristianismo adaptó y transformó estas costumbres paganas ante la imposibilidad de erradicarlas. Cuenta la leyenda que en el siglo VIII había un roble consagrado a Thor en la región de Hesse, en el centro de Alemania. Cada año, durante el solsticio de invierno, se le ofrecía un sacrificio. El misionero Bonifacio taló el árbol ante la mirada atónita de los lugareños y, tras leer el Evangelio, les ofreció un abeto, un árbol de paz que "representa la vida eterna porque sus hojas siempre están verdes" y porque su copa "señala al cielo".

 

Parece que el religioso agustino Martín Lutero, promotor de la Reforma protestante en Alemania añadió las velas, costumbre por otra parte de procedencia supersticiosa antigua: las luces encendidas representan las almas de los antepasados muertos.

 

En un texto del XVII que aún hoy se conserva, escrito por un clérigo alemán llamado Dannhauer, se puede leer: “Por estos días se dispone en las casas de familias cristianas unos árboles donde se fijan objetos que lucen y juguetillos que atraen y gustan a los niños, que sabiéndolo se abalanzan sobre ellos el día de Navidad”.

Imagen: Árbol de Navidad en un hospital militar alemán en la guerra franco-prusiana (1871)

El árbol de navidad no fue adoptado en latinoamérica hasta mediados del siglo XX, pues como tal fue una costumbre que se mantuvo vigente en las regiones germánicas, escandinavas y anglosajonas. Después de la segunda guerra mundial y con el auge del marketing de origen estadounidense el árbol de navidad, Santa Claus, los muérdagos y los muñecos de nieve ya se han posicionado como los íconos navideños más reconocibles. Es así como poco a poco en un periodo de menos de medio siglo el Árbol de Navidad se ha posicionado también como una de las tradiciones navideñas más Pero siempre es importante conocer el origen de las tradiciones que tenemos.

Imagen: Arbol de navidad actual